Frascos de encurtidos y fermentos caseros

En los últimos meses cada vez más alumnos nos preguntan, en nuestro Curso de Fermentos y Conservas, cómo alargar la vida de las verduras de temporada sin perder sabor ni nutrientes. Encurtir, fermentar y conservar no son lo mismo, aunque solemos mezclar los tres conceptos. Antes de pasar a la práctica, vamos a aclarar las diferencias y a darte algunas ideas fáciles para empezar en casa.

Encurtir, fermentar o conservar: no es lo mismo

Encurtir es sumergir el alimento en un líquido ácido, normalmente vinagre, que impide el desarrollo de bacterias: es rápido y el resultado se puede comer a los pocos días. Fermentar, en cambio, consiste en dejar que las bacterias beneficiosas transformen el alimento de forma natural, en salmuera y sin oxígeno; así nacen el chucrut, los pepinillos fermentados o el kimchi, con ese toque ácido y vivo tan característico. Conservar, por último, es cocinar y envasar en caliente para que el alimento se mantenga en buen estado durante meses, como un pisto o un tomate frito casero. Los tres sirven para aprovechar la temporada, pero cada uno tiene su técnica, sus tiempos y sus normas de seguridad.

Por qué merece la pena hacerlo en casa

Lo básico para empezar

Cuatro ideas fáciles para arrancar

Los errores más habituales (y cómo evitarlos)

Aprende la técnica con nosotros

Si te apetece perder el miedo a los frascos y aprender a hacerlo con seguridad y buena mano, en nuestro Curso de Fermentos y Conservas en Madrid dedicamos la clase a encurtidos, fermentos y conservas caseras, con la técnica y los tiempos exactos para cada elaboración. Y si lo tuyo es más bien reunir al equipo o celebrar algo en grupo, échale un vistazo a nuestras propuestas de eventos y teambuildings.

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